Escuela Normal Superior Nº 7 “José María Torres”
Profesorado del Nivel Primario
Trayecto de Construcción de las Prácticas Docentes
Tramo 3 - Taller 5- Residencia en el 2º ciclo
Profesora de Prácticas: Susana De Marinis
Residente: Elizabeth Iroldi
Ciclo lectivo: 1er. cuatrimestre 2005

Cuando inicié la residencia estaba tranquila, tenía las herramientas necesarias, el diseño curricular (1º libro – documento de consulta) que nos dá una guía muy completa acerca de los contenidos a enseñar, cómo aplicar el enfoque, qué relaciones podemos establecer, etc.
Tenemos una entrevista previa con los docentes que nos advierten que trabajan con un libro de texto y hay que utilizarlo (Cómo consulta imaginamos nosotros, algunas actividades tal vez) está bien, podemos adaptar el libro al enfoque del diseño.
Pero cuando ingresamos al aula el docente nos entrega como temas “el capítulo 6 y 7 del libro de texto de los chicos” y nos preguntamos cómo un docente, con una experiencia de ocho años en el cargo y egresado no hace mucho más, puede dejar que un libro de texto organice su actividad en el aula.
En primer lugar este docente eligió “ese” libro para su clase, un nuevo interrogante es qué aspectos tuvo en cuenta o qué criterios utilizó.
Ante la consulta nos responde que en un principio no utilizaban libros pero los padres muchas veces al querer ayudar a sus hijos en las tareas escolares se encontraban con temas que desconocían o lo habían aprendido “de otra manera”. Surgió como la necesidad de tener un material de consulta en el hogar.
De material de consulta a estructurante de los contenidos trabajados en el aula hay una gran diferencia. Los chicos se atenían al libro, no a los materiales que el docente preparaba para trabajar en clase y de los cuales los alumnos tenían una copia, “se perdían, el que faltó no lo tenía, etc”. Poco a poco se dejaron llevar y hoy solo estudian del libro.
Por eso tratan de elegir un libro acorde al diseño, pero salen muy caros. Si tenemos en cuenta que se utiliza un libro para cada área, es un esfuerzo muy grande para las familias. Se trata de elegir un libro de buen nivel pero económico.
Bien, a qué llamamos “de buen nivel”, que tenga todos los temas, que la información que presenta sea correcta y no muy escasa, que el lenguaje que utilice sea accesible para los padres y para los chicos, que sea atractivo para los chicos y tenga actividades interesantes. Demás está aclarar que este libro sale caro, ¿entonces elegimos algunos aspectos, resignamos otros y nos conformamos?
Qué aspectos resignamos, qué elegimos. Todos los alumnos deben tener las mismas oportunidades.


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Esta teoría apunta al capital cultural que todos poseemos, esa primera educación que recibimos de nuestra familia, en primer lugar, de nuestro entorno social, pre y post-escolar, de nuestros referentes sociales, nuestra historia forma parte de él. Para Bourdieu éste capital esta distribuido en forma irregular, dado que no todos poseemos las mismas herramientas ni pertenecemos al mismo grupo o clase social.
Ahora bien, cómo es que aceptamos la arbitrariedad, es decir, "cómo se produce la obediencia"[1] (Carusso - Dussel, 1995. pp 61).
La palabra que nos da la respuesta es Poder.
"Bourdieu explica la implicación de la idea de la
arbitrariedad cultural para la enseñanza. Toda enseñanza, en la escuela o en el
hogar, descansa en la autoridad. La gente debe aceptar el derecho de aquella
persona que tiene autoridad a hacer o decir cosas, o de otro modo esta autoridad
se desvanece. Es así como en la escuela los alumnos han de aceptar el derecho
del profesor a decirles lo que han de estudiar. Esto tiene una serie de
implicaciones para el profesor. El docente cuenta con una serie de límites sobre
lo que legítimamente puede enseñar. No puede dedicarse a contar chistes en
exclusiva. Esto ocurre también en el resto de las instituciones culturales. Por
ejemplo, si el Papa dijera que Dios no existe se quedaría sin empleo: habría
salido fuera de los límites de la arbitrariedad cultural de los católicos."
(Robertexto 2001)
Pero no
sólo los alumnos deben prestar obediencia, todos dentro del sistema, en este
caso educativo, tienen relaciones de poder con los demás miembros dentro del
mismo. Según los marxistas, el estado tiene herramientas ideológicas para
convencernos de que el orden actual es justo y el único posible, Althusser
(1984) las denominó "aparatos ideológicos del estado". (Citado por
Carusso - Dussel, 1995. pp 62)
Una de las maneras del estado, una herramienta de aplicación de su política educativa es el diseño curricular.
Las editoriales aplican sus ideologías en los libros que comercializa. A favor de las políticas educativas o en contra.
Por otro lado hoy los libros escolares “no tienen autores” sino que son un equipo de profesionales que invierten todo su tiempo en hacer que estos textos sean requeridos, y no solo por los contenidos. Se tiene en cuenta el género, la clase social, el nivel económico. Esto nos resulta familiar, sí los que fabrican electrodomésticos hacen lo mismo. No nos confundamos no quiero decir que libro = lavaropa, digo conocimiento = bien de mercado, bien de mercado = producto económico.
Entonces nuestro docente no eligió solo por el contenido, sino que, además, inconscientemente lo eligió por el color, la presentación, todo lo que hace a lo paratextual.
Y así los alumnos reciben un libro, tal vez llamativo, lindo, que trabaja todos los contenidos como “de pasadita” porque el tiempo apremia, sin otro texto que el dado por el docente, donde la mayoría de los padres no maneja mucha información con respecto a los contenidos.
El increíble desarrollo de la informática y de los medios masivos de comunicación son una herramienta importante, pero tiene como consecuencia que recibimos una gran cantidad de información. Y lo peor de todo los chicos manejan la computadora mejor que nosotros. No se trata a de oponerse a los recursos tecnológicos nuevos. Si no de utilizarlos, son un material accesible ¿y los libros?
Ahora bien, supongamos que comprendemos que no todos tienen las mismas herramientas. ¿Qué podemos hacer para brindar las posibilidades?
"El derecho a aprender es la consagración que tiene el
niño de recibir el necesario alimento espiritual (...) El derecho de aprender
consiste en el derecho de la personalidad a su pleno desarrollo por medio de la
educación; a la adquisición de todos los conocimientos científicos que
corresponden a la época en que se vive y al desarrollo de las aptitudes
vocacionales para lograr de cada individuo el máximo de rendimiento posible en
beneficio de la sociedad.
Este es uno de los derechos-deberes (de aprender) que la
constitución consagra. Siendo indispensable a la sociedad el progreso de la
técnica, de las ciencias y de las artes para el cumplimiento de los fines de la
cultura, nadie puede sustraerse al deber que esta necesidad le impone y que debe
cumplir en la medida que le permitan sus aptitudes" (Víctor Hugo,
1950)

La meta de la educación de cualquier sociedad democrática y moderna debe ser producir individuos autónomos, capaces de adquirir información por su cuenta, capaces de juzgar la validez de dicha información y hacer, a partir de ella, inferencias racionales, lógicas y coherentes. La educación, entonces, está dirigida a hacer independientes a los estudiantes. Parte de lo que hace a los estudiantes independientes es la información, sin embargo, si existiera algún conflicto entre la adquisición de información y la habilidad intelectual de cómo adquirirla, esto último es, sin duda, lo más importante y lo que hay que privilegiar desde la docencia.
Fuera de la escuela se recibe todo el tiempo información, utilicemos a la escuela para capacitar a los alumnos a repensar, filtrar y crear a partir de esa información.
Cuál
es nuestro trabajo sino educar, con todo lo que la palabra significa, es nuestra responsabilidad enseñarles y
que aprendan lo necesario para que puedan ser autónomos, formar personas
críticas y comprometidas con el futuro, todo lo hacemos para ellos, para que
puedan elegir su futuro.
El
siguiente párrafo nos da una idea más acabada del clima social
actual:
“Los retos educativos a que nos abocan los años 90 son engendrados por las específicas condiciones en que nos encontramos. La globalización de la economía, a causa de la mundialización de la informática y de las nuevas tecnologías modifica o, al menos, reclama el cambio de organización del trabajo escolar. El desarrollo científico-técnico incide en la estructuración de los contenidos curriculares. Los movimientos migratorios exigen el tratamiento de la diversidad étnica y el planteamiento de una educación intercultural. La diversificación del empleo pide a gritos la imprescindibilidad de una formación permanente. La triste constatación del nacimiento de ciertas identidades excluyentes ofrecen el lamentable espectáculo de las masacres étnicas y las caravanas de exiliados a países limítrofes o lejanos. Y esta realidad poco pluralista irrumpe en la escuela con la conciencia de defender la necesidad de ciertas actitudes humanas como son la educación en la tolerancia, la enseñanza de los valores universales como el respeto a la dignidad de la persona, el desarrollo de criterios éticos y la aceptación de la existencia de muchas mentalidades que tienen que aprender a convivir juntos. Tanto es así que hoy día se habla del nacimiento de una sociedad del aprendizaje, de la educación y de la ciencia.
Y para esta nueva sociedad, el sistema educativo tendrá que superar las patologías de la llamada modernidad y el evasionismo de la postmodernidad hasta engendrar un mundo de capacidades que prioricen lo que algunos pedagogos denominan los retos del nuevo milenio: la configuración de una sociedad de aprendizaje, la búsqueda de la calidad educativa, los objetivos de igualdad y respeto a las diferencias, la importancia de la cultura de los centros educativos, la integración de la educación formal con la informal y la no formal, donde la colaboración entre la familia, los organismos oficiales, los movimientos cívicos, el voluntariado emergente, los centros cívicos y otras muchas entidades más, junten sus esfuerzos para elevar el nivel de los alumnos menos favorecidos o predestinados por la incuria social al fracaso escolar, teñido de auto y heterodesestima. La transformación de las escuelas en comunidades de aprendizaje es un sueño al que el nuevo siglo debería plantar cara para convertirlo en realidad.” (Antelo Estanislao)
No seamos ingenuos. La educación de nuestros alumnos no depende del todo de qué libros recomendemos, sino cuál es la utilidad que le vamos a dar, que tipo de textos leeremos con ellos, cuál es nuestro compromiso con ellos, con su futuro, con su educación.
Creo que a nuestro
querido docente le reconmendaría volver a utilizar textos que completen la
información del libro, que estén escrito en un lenguaje distinto. No es
sencillo, pero necesario. Libro de consulta sí, libro único
NO.
Marcelo Caruso - Inés Dussel (1995) De Sarmiento A Los Simpsons. Cinco Conceptos Para Pensar La Educación Contemporánea. Colección Triángulos Pedagógicos. Buenos Aires. Kapeluz.
Víctor Hugo (1850) Lectura del discurso sobre la libertad de enseñanza pronunciado en la Asamblea Legislativa de Francia el 15 de enero de 1850.
http://robertexto.miarroba.com. Publicado jueves 18 de octubre de 2001
Duschatzky Silvia - Cristina Corea
Chicos En Banda. Los cominos de la subjetividad en el declive de las instituciones. Barcelona, México, Buenos Aires. Paidós
Antelo Estanislao. Instrucciones para ser profesor. Saberes clave para educadores. Santillana.
Ader-Egg, Ezequiel.(1983) Técnicas de investigación social. Buenos Aires. IIVMAINITAS, (21edición)
Apple, W. Michael, (1989) Maestros y textos. Una economía política de las relaciones de clase y de sexo en educación. Paidós.
[1] El sociólogo alemán
Max Weber (1864-1920) plantea:
"Obediencia quiere decir que la actitud del que obedece se desarrolla como si el contenido de la orden se hubiera convertido, por sí mismo, en una norma de su conducta; esto solamente en virtud de una relación formal de obediencia, al margen de la propia opinión sobre el valor o disvalor de la orden como tal" (Weber, Citado por Carusso - Dussel, 1995. pp 61)