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por Marcelo E.
Pacheco
Antonio Berni nació en Rosario en 1905 y murió en Buenos Aires
en 1981. Durante sesenta años se dedicó a la pintura convirtiéndose en uno
de los artistas más importantes de la Argentina y de América latina. Fue
pintor, grabador, dibujante, muralista, ilustrador, realizó objetos e
instalaciones.
Sus padres
eran de origen italiano y habían llegado a la Argentina junto con otros
miles de inmigrantes. Berni fue un niño prodigio
que a los catorce años presentó su primera exposición. Dedicado a pintar
paisajes y retratos, realiza tres exposiciones consecutivas y la crítica
escribe con entusiasmo sobre sus trabajos. En 1923 expone por primera vez
en Buenos Aires y en 1924 comienza sus envíos de obras al Salón Nacional
de Bellas Artes que era entonces el concurso público más importante que
había en el país para pintores y escultores. Para los artistas argentinos,
desde fines del siglo XIX, era fundamental, después de estudiar en la
Argentina, perfeccionar el oficio viviendo durante algún tiempo en París o
Roma. Se trataba de completar lo aprendido en nuestro país y establecer
contacto con lo que pasaba en otras partes del mundo.
En 1925,
el Jockey Club de Rosario le otorgó al joven Berni una beca para estudiar en Europa. Se instaló en
París y algunos viajes por España, Italia, Holanda y Bélgica le
permitieron conocer museos, artistas y obras de la historia del arte que
van influenciando sus trabajos. Por ejemplo, en Italia estudia a los
maestros del Renacimiento del siglo XV y viaja por ciudades como Florencia
visitando sus iglesias, palacios y museos. Berni inquieto va encontrando constantemente estímulos
para sus propias obras. Durante los cinco años que vive en París frecuenta
la bohemia intelectual de la ciudad y conoce escritores, poetas,
cineastas, políticos, filósofos y artistas de diferentes países que
coinciden en la capital francesa. Eran años de fuertes transformaciones
culturales después de la Ptimera Guerra Mundial;
de la revolución Rusa, de la difusión del socialismo; había aparecido el
psicoanálisis y en el campo de la ciencia se presentaban nuevas teorías.
Los artistas desde la primera década del siglo,. habían revolucionado el
campo del arte con propuestas que se alejaban de la pintura tradicional
preocupada por representar la realidad tal cual la vemos con nuestros
ojos. Nuevos grupos y movimientos que reciben el nombre de vanguardias,
proponen lenguajes diferentes. El mundo cambia y la función y los
problemas del arte también. Bemi asistía a todo
aquello atento, junto con otros artistas argentinos que vivían entonces en
Europa como Raquel Fomer, Alfredo Bigatti, Horacio Butler y
Lino Enea Spilimbergo, uno de sus amigos más
cercanos.
El principal descubrimiehto para Berni en
esos años fue la relación entre el arte y la política, el rol del artista
como hombre de su tiempo y como actor social. Berni se acerca al comunismo y desde su interés por la
política asume el compromiso de reflejar en sus cuadros la realidad del
mundo que le toca vivir. Desde entonces, para él, la pintura será su
manera de reflexionar sobre la realidad y de intentar transformar el mundo
marginal de los trabajadores.
Al mismo tiempo,
conoce una de las vanguardias artísticas más importantes de aquel momento:
el surrealismo, y adhiere durante algunos años a sus postulados. Los
surrealistas buscan liberar la imaginación y las fuerzas del inconsciente
como en los sueños; tratan de expresar la vida interior del artista sin
que intervenga la razón y sus imágenes, en lugar de ser similares a la
realidad, son lo más inconexas posibles entre sí. Ellos reúnen imágenes
imposibles de ver juntas en la realidad y alteran los tamaños de los
objetos y los ponen en escenarios en los que nosotros, espectadores, no
podemos encontrar explicaciones racionales. Por ejemplo, en elóleo de Berni "La puerta
abierta", el muro, la puerta, la llave y el alfiler de ganchos
gigantescos, los cubos de colores, la cerradura fuera de lugar, el timbre
y la letra "T", todas son piezas de un rompecabezas misterioso para
inventar historias.
En 1930,
Berni regresa a Rosario, junto con su mujer, la
artista francesa Paule Cazenave y su hija Lilí. Sigue pintando, exponiendo y participando de los
salones de bellas artes y trabaja como empleado en la
municipalidad.
Son años muy
difíciles en el mundo después de la caída del sistema financiero, conocido
como la crack de 1929, y en la Argentina el golpe militar de 1930 había
derrocado el gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Las.huelgas, la
creación de la Central Obrera, la desocupación, el fraude electoral, el
avance del fascismo y las persecuciones políticas marcaron el contexto en
el que la pintura de Berni se transforma. Su
imagen surrealista cambia en cuadros de grandes dimensiones con multitudes
de obreros y campesinos, extremadamente realistas en sus descripciones.
Berni está utilizando la fotografía como
documento para tomar las poses y los retratos de sus personajes. Berni escribe sobre el Nuevo Realismo, una pintura que
debe reinterpretar la realidad social, política y económica de nuestro
tiempo. En 1934 pinta sobre arpillera y con témpera "Desocupación" y
"Manifestación". Esta responsabilidad del artista como protagonista de
su época es una posición que Berni comparte con
otros artistas de Latinoamérica, especialmente con los famosos muralistas
mexicanos. Precisamente, en 1933 llega de visita a la Argentina uno de
ellos, David Alfaro Siqueiros, con quien Berni trabaja y discute sobre la función del arte en
la revolución de las clases populares. Desde 1936, el artista vive en
Buenos Aires y, en los próximos años, obtiene algunos de los ptincipales premios de su carrera, como el Premio
Adquisición en el Salón Nacional de Bellas Artes de 1943. Al mismo tiempo
está dando clases en la Escuela Preparatoria de Bellas Artes, realiza
exposiciones, participa de muestras argentinas en el exterior, da
conferencias y escribe artículos, recorre el país y viaja por América
latina, pinta murales en el Teatro del Pueblo, la Sociedad Hebraica
Argentina y la conocida cúpula de las Galerías Pacífico.
En esos años
trabaja con temas populares como el "Mercado de Jujuy", el equipo de
fútbol del barrio en el "Club Atlético Nueva Chicago" y la orquesta de
tango en "Orquesta típica". Berni construye
escenas características de las diferentes regiones y culturas de la
Argentina. La vida en las ciudades y la vida en el campo, los barrios de
Buenos Aires y la realidad de las provincias. Su compromiso político se
manifiesta también en las pinturas realizadas en Santiago del Estero y el
Chaco, sobre los obrajes, los peones industriales y los cosecheros
golondrinas. En 1950, Bemi se separa de Paule y
se casa con Nélida Gerino y en 1952 nace su segundo hijo José
Antonio.
Desde principios de
los años sesenta, Antonio Bemi trabaja en una
serie nueva. Las obras dedicadas a Juanito L.aguna y Ramona Montiel,
dos personajes inventados por él para utilizarlos como símbolos de la
niñez explotada en América latina, especialmente en las grandes ciudades
como Buenos Aires, Lima, Río de Janeiro y México. Se trata de dos
habitantes de las villas miserias, esos asentamientos suburbanos surgidos
alrededor de los centros industriales en los países en desarrollo, con sus
casas precarias y sus habitantes sumergidos en la pobreza y el
desamparo. Juanito Laguna es un niño que vive
en una de esas villas miserias y Berni pinta su
vida cotidiana, sus juegos, su familia: Juanito
mirando la televisión, Juanito remontando su
barrilete, Juanito en la laguna, Juanito en navidad, Juanito
yendo a la ciudad, Juanito llevándole la comida
a su padre obrero metalúrgico. Ramona Montiel es
la chica de la villa miseria convertida en prostituta para poder
sobrevivir; Ramona aparece rodeada de los hombres que la explotan, Ramona
como costurera, Ramona trabajando en el cabaret, Ramona y la adivina,
Ramona y su casamiento,. Ramona esperando en la Panamericana. Para
estas obras Berni utiliza una técnica inventada
a principios de siglo: el collage, el agregado a la pintura de materiales
reales que son pegados sobre el cuadro. El artista utiliza un abundante
collage transformando sus imágenes en superficies cargadas de elementos
como latas, plásticos, hierros, maderas, telas, zapatos, juguetes,
papeles, señales de tránsito, etc. La idea es incorporar los desechos que
el artista recolecta en los barrios marginales de Buenos Aires donde
podrían vivir Juanito y Ramona. Los cuadros y
sus personajes están construídos con los mismos
materiales reales que se encuentran en las villas. Para Bemi la pintura al óleo no es suficiente para expresar
su crítica frente a la sociedad de consumo, es necesario utilizar los
objetos reales de la vida de Juanito y de
Ramona, llevándolos al ámbito del arte y transformando lo culto y
exclusivo del arte en algo cotidiano y popular. Con su ciclo de Juanito Laguna y Ramona Montiel, Antonio Bemi
desarrolló hasta los años ochenta, uno de los capítulos más originales de
la historia del arte argentino y concluyó su tarea como uno de los
artistas claves de la cultura argentina.
Estos
contenidos fueron extraídos del libro "Antonio Berni" Ediciones Banco Velox. |